Nada que hacer
Un hombre que cumplió condena en una prisión de Georgia hace décadas recuerda una institución distinta a la que existe hoy. Había programas, y funcionaban según el horario — los suficientes, con la constancia necesaria, para mantener a las personas de dentro, en sus palabras, «ocupadas de forma constructiva». El énfasis entonces, escribe, «estaba en …