Obligados a beber: El escándalo del agua azul en una prisión de Washington

La crisis en desarrollo

En la prisión estatal de Washington, en Georgia, el agua sale azul, pero no se trata de un fenómeno natural poco común: es un símbolo flagrante de negligencia, y los reclusos se ven obligados a usarla para bañarse y beber a pesar de las advertencias emitidas al personal para que la eviten. Los presos informan de erupciones cutáneas, problemas estomacales y una creciente desesperación, mientras la administración limita el acceso al agua embotellada en lugar de abordar la causa raíz de la contaminación.

Agua de color turquesa en un recipiente que muestra la decoloración del suministro de agua del grifo de la prisión
Agua que lo tiñe todo de azul

El comisionado del Departamento de Correcciones de Georgia (GDC) desestimó las preocupaciones sobre el agua calificándolas de “simple rumor” durante una audiencia en el Senado. Hasta la fecha, no se ha tomado ninguna medida significativa para abordar la crisis. Esta situación alarmante refleja un problema anterior de contaminación del agua en la prisión estatal de Autry, donde los reclusos estuvieron expuestos a la bacteria Legionella, lo que provocó un cierre de años para realizar mejoras en la infraestructura.

En conjunto, estos casos ponen de manifiesto la negligencia sistémica en el sistema penitenciario de Georgia, donde el deterioro de las infraestructuras y las respuestas inadecuadas a las crisis sanitarias ponen en peligro la vida de las personas encarceladas.

Un precedente preocupante: la crisis del agua en la prisión estatal de Autry

En 2021, un recluso de la prisión estatal de Autry dio positivo por la enfermedad del legionario, lo que desencadenó una investigación que reveló la presencia de la bacteria Legionella en el sistema de agua de la instalación. La enfermedad del legionario, una forma grave de neumonía, se contrae al inhalar bacterias transmitidas por el agua procedentes de fuentes contaminadas. Esta revelación provocó el cierre temporal de la prisión en junio de 2023, y el GDC alegó la necesidad de realizar amplias mejoras en las tuberías y en los sistemas de climatización (HVAC). Durante este cierre que duró años, los reclusos fueron trasladados y los contribuyentes sufragaron el coste de las reparaciones de emergencia.

Aunque el GDC intentó hacer pasar el cierre por mantenimiento proactivo, la realidad subyacente era clara: el fallo de la infraestructura se podría haber evitado con una supervisión adecuada e inspecciones rutinarias. El incidente de Autry sentó un precedente preocupante de la negligencia que más tarde se manifestaría en la prisión estatal de Washington.

Agua azul en la prisión estatal de Washington

Avanzamos hasta 2025, y la crisis ha adoptado una forma nueva e inquietante. Vídeos y fotografías de la prisión estatal de Washington muestran lavabos y duchas que expulsan agua de un tono azulado. Según se informa, la alcaide, Veronica Stewart, advirtió al personal que no bebiera el agua, pero los reclusos se quedaron sin alternativa. A pesar de las quejas de los reclusos, la respuesta de la administración ha sido limitar a los presos a la compra de 12 botellas de agua por semana en el economato, una solución insuficiente que obliga a los reclusos a beber el agua azul o a enfrentarse a la deshidratación.

Un vídeo que circuló entre los defensores de los presos muestra claramente agua azul saliendo de los grifos de la prisión estatal de Washington. Las imágenes apenas dejan lugar a dudas sobre la realidad de la situación, pero no se ha tomado ninguna medida. Los reclusos y sus seres queridos han confirmado que el agua lleva en este estado un período prolongado y, a pesar de que el problema se ha hecho público tras la audiencia en el Senado, sigue sin resolverse.

Agua azul en la prisión estatal de Washington

La defensora de los presos Tiffany Johnson planteó el problema durante una audiencia del Senado en diciembre, solo para encontrarse con que el comisionado del GDC desestimaba los informes calificándolos de “simple rumor”. Esta actitud despreocupada subraya el hecho de que el departamento no prioriza la salud y la seguridad de los reclusos.

Riesgos para la salud del agua contaminada

Los expertos sugieren que el agua azul suele deberse a niveles excesivos de cobre, generalmente como resultado de tuberías corroídas. La exposición a niveles elevados de cobre puede provocar molestias gastrointestinales, daños hepáticos y problemas neurológicos. Los reclusos de la prisión estatal de Washington han informado de erupciones cutáneas, dolor de estómago y una sensación generalizada de inquietud por los efectos a largo plazo de bañarse en ella y beberla.

La falta de acceso a agua potable también supone una carga indebida para las familias de los reclusos, que se ven obligadas a enviar dinero para agua embotellada a través del economato, un sistema conocido por sus precios inflados y sus motivos lucrativos.

Patrones recurrentes: el lucro por encima de las personas

El carácter lucrativo del sistema penitenciario de Georgia agrava crisis como las observadas en las prisiones estatales de Autry y Washington. La causa principal reside en décadas de negligencia y mala gestión, agravadas por la corrupción sistémica y la priorización del lucro sobre los derechos humanos. La mayoría de las prisiones de Georgia tienen más de 30 años y se construyeron durante la época del encarcelamiento masivo, pero no se han mantenido adecuadamente.

En lugar de abordar el deterioro creciente de estas instalaciones, el Departamento de Correcciones de Georgia (GDC) ha invertido dinero en contratos de mantenimiento e infraestructura que sistemáticamente no ofrecen resultados. La mala gestión y, en algunos casos, el robo descarado de fondos han dejado estas prisiones en un estado de deterioro. En la prisión estatal de Washington, los reclusos están sometidos a agua azul potencialmente contaminada. En Autry, la bacteria Legionella en el agua provocó un cierre de un año para realizar reparaciones de emergencia. Estos incidentes no son anomalías, sino parte de un patrón recurrente en el que los reclusos sufren las consecuencias del fracaso administrativo.

Nuestro anterior reportaje de investigación en Justicia en venta: la ética del sistema penitenciario estadounidense puso de relieve el alcance de la corrupción en los procesos de contratación del GDC. Los contratos sin licitación, la falta de transparencia y las acusaciones de sobornos han creado un entorno en el que los contratistas se lucran sin rendir cuentas, mientras las necesidades básicas de los reclusos quedan desatendidas. Los fondos de mantenimiento que podrían garantizar unas condiciones de vida seguras se desvían para llenar los bolsillos de contratistas privados y funcionarios cómplices, perpetuando un ciclo de negligencia y explotación.

Este enfoque centrado en el lucro por encima de las personas ha permitido que las infraestructuras se desmoronen en todos los centros penitenciarios de Georgia. Los sistemas de fontanería están corroídos, los sistemas de climatización están anticuados y las reparaciones críticas se posponen durante años. El resultado son prisiones inseguras, insalubres e inhabitables. Los reclusos, ya privados de su libertad, se ven además sometidos a condiciones que vulneran las normas básicas de salud y seguridad.

Si las prisiones de Georgia quieren liberarse de este ciclo de deterioro, el estado debe comprometerse con la transparencia, la rendición de cuentas y una revisión completa de cómo se asignan y supervisan los fondos penitenciarios. Sin estos cambios, instalaciones como las de Washington y Autry seguirán deteriorándose, y los reclusos pagarán el precio por un sistema que valora el lucro por encima de todo.

Desafíos periodísticos y de defensa

Aunque Tiffany Johnson y otros defensores han trabajado incansablemente para llamar la atención sobre este problema, sus esfuerzos han tenido un éxito limitado. Ross Williams, periodista del Georgia Recorder, cubrió la audiencia del Senado en la que se mencionó el problema del agua azul, pero según se informa carecía de los recursos necesarios para llevar a cabo una investigación en profundidad. Esto pone de relieve los desafíos más amplios a los que se enfrentan periodistas y defensores que intentan exigir responsabilidades a instituciones poderosas.

Llamada a la acción: romper el ciclo de la negligencia

La naturaleza recurrente de las crisis del agua y el deterioro de las instalaciones en las prisiones de Georgia exigen medidas inmediatas:

Supervisión independiente: El GDC debe someterse a auditorías independientes periódicas de sus instalaciones y operaciones.

Transparencia: El departamento debe divulgar públicamente los resultados relacionados con la calidad del agua y el estado de las infraestructuras.

Inversión en infraestructuras: Los fondos estatales deben destinarse a reparaciones y mejoras a largo plazo para prevenir futuras crisis, y el uso de estos fondos debe ser objeto de un minucioso escrutinio.

Rendición de cuentas: Los líderes del GDC deben rendir cuentas por sus reiterados fracasos a la hora de garantizar la seguridad y el bienestar de las personas encarceladas.

Tú puedes marcar la diferencia: escribe a tus legisladores para decirles lo que piensas. Puedes utilizar el sistema Impact Justice AI para redactar y enviar mensajes bien elaborados a los responsables de la toma de decisiones y a los medios de comunicación en solo unos minutos.

El agua azul de la prisión estatal de Washington no es solo una crisis local; es un síntoma de un problema sistémico más amplio dentro del sistema penitenciario de Georgia. Desde la bacteria Legionella en Autry hasta el agua contaminada con cobre en Washington, estos fallos revelan un patrón de negligencia, mala gestión y desprecio por los derechos humanos. El encarcelamiento no debería despojar a las personas de su dignidad ni someterlas a condiciones que ponen en peligro sus vidas. Los líderes de Georgia deben actuar ahora para romper este ciclo de explotación y negligencia, garantizando que las prisiones prioricen la rehabilitación y el trato humano sobre el lucro y la complacencia.

You just read about people suffering in state custody. The least you can do is make sure other people read it too. Share this story.

Spread the Word — It Takes One Click

Deja un comentario

Report a Problem