Las prisiones de Georgia están en crisis: no solo están superpobladas, sino gravemente mal gestionadas. A medida que los agentes experimentados del Departamento de Correcciones de Georgia (GDC) han abandonado el sistema en grandes cantidades, la capacidad para manejar la seguridad básica y unas condiciones de vida humanas se ha desmoronado. Sin embargo, a pesar de las abrumadoras pruebas del fracaso, Georgia sigue expandiendo el sistema en lugar de abordar el problema de raíz: las prisiones han crecido más allá de la capacidad del estado para gestionarlas de forma segura o eficaz. Está claro que para Reducir para Ajustar, la crisis penitenciaria de Georgia necesita medidas urgentes.
En el mundo empresarial, cuando las operaciones se vuelven inmanejables, los líderes responsables reducen su tamaño. Reajustan sus operaciones para recuperar el control y la competencia. El sistema penitenciario de Georgia debe hacer lo mismo.
Publicaciones recientes en redes sociales ponen de manifiesto la horrible realidad a la que se enfrentan los presos a diario:
“Si no fuera por los teléfonos móviles de contrabando que tienen los presos, nadie lo vería ni lo creería… nuestros hijos, padres, hermanos y maridos soportan condiciones de vida terribles, pasan hambre, temperaturas gélidas y duchas frías. Por no hablar de las comidas horribles, apenas suficientes para sobrevivir. Es un infierno en la tierra para los reclusos.”
Estas condiciones han sido confirmadas repetidamente en informes de investigación. Los presos son sometidos de forma rutinaria a violencia, abusos, dietas de hambre, celdas heladas y un trato inhumano. Sin embargo, a pesar de las pruebas constantes de violaciones de los derechos humanos, el gobierno estatal decide invertir millones de dólares en construir más prisiones y contratar a más agentes, en lugar de reducir el número de personas encarceladas hasta niveles manejables.
Nuestra reciente investigación sobre la desencarcelación como solución viable (”Descarcelación: La clave para resolver la crisis de personal penitenciario y la carga sanitaria de Georgia”) reveló que muchos presos representan un riesgo mínimo para la seguridad pública, especialmente los reclusos mayores o los que han cumplido condenas largas. La liberación de estas personas de bajo riesgo podría aliviar inmediatamente el hacinamiento, reducir la violencia y mejorar drásticamente las condiciones tanto para los reclusos como para el personal.
La reducción permitiría a los agentes del GDC gestionar las prisiones de forma segura, restablecer unas condiciones de vida humanas y centrar los recursos de manera eficaz. Esto no es simplemente compasivo, es práctico. El sistema penitenciario de Georgia se ha vuelto peligrosamente inmanejable, poniendo en peligro a los reclusos, al personal y, en última instancia, a la seguridad pública.
Los presos que sufren en silencio en los centros penitenciarios de Georgia no tienen voz. Dependen de familiares, amigos, defensores y ciudadanos preocupados para que hablen por ellos. La ciudadanía debe exigir medidas inmediatas a los legisladores.
Utilice el sistema Impact Justice AI para enviar cartas fácilmente a los legisladores y a los medios de comunicación. Además, encuentre la información de contacto de sus legisladores de Georgia aquí para escribirles, llamarles o reunirse con ellos directamente.
Es hora de reajustar el sistema penitenciario de Georgia, antes de que se pierdan más vidas innecesariamente. Se lo debemos a nuestras comunidades y a nuestra humanidad básica.

